2001., Literacy and the Second Language Learner, JoAnn Hammadou Sullivan
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In order to understand the following passage, you need to know that Jose “Mantequilla” Napoles is the name of a Mexican boxer.
En la tercera vuelta Mantequilla salió con todo y entonces lo esperable,pensó Estévez, Monzón contra las cuerdas°, un uno-dos de látigo°, elclinch fulminante para salir de las cuerdas, una agarrada° mano a mano hasta el final del round.
Sacaron cigarillos al mismo tiempo, los intercambiaron sonriendo, elencendedor° de Walter llegó antes. Cuando sonó el gong, Estevez miró a Walter que sacaba otra vez los cigarillos.
Era difícil hablarse en el griterío, el público sabía que el round siguiente podía ser el decisivo, los hinchas° de Nápoles lo alentaban° casi como despidiéndolo, pensó Estévez con una simpatía que ya no iba en contra de su deseo ahora que Monzón buscaba la pelea y la encontraba y a lo largo de veinte interminables segundos entrando en la cara y el cuerpo mientras Mantequilla apuraba° el clinch come quien se tira al agua, cerrando los ojos. No va a aguantar° más, pensó Estévez, y con esfuerzo sacó la vista del ring para mirar la cartera de tela° en el tablón, habría que hacerlo justo en el descanso cuando todos se sentaran, exactamente en ese momento porque después volverían a pararse y otra vez la cartera de tela en el tablón, habría que hacerlo justo en el descanso cuando todos se sentaran, exactamente en ese momento porque después volverían a pararse y otra vez la cartera sola en el tablón, dos izquierdas seguidas en la cara de Nápoles que volvía a buscar el clinch, Monzón fuera de distancia, esperando apenas para volver con un gancho° exactísimo en plena cara, ahora las piernas, había que mirar sobre todo las piernas, Estévez ducho° en eso veía a Mantequilla pesado, tirándose adelante sin ese ajuste tan suyo mientras los pies de Monzón resbalaban° de lado o hacía atrás, la cadencia perfecta para que esa última derecha calzara° con todo en pleno estómago, muchos no oyeron el gong en el clamoreo histérico pero Walter y Estévez sí, Walter se sentó primero enderezando° la cartera sin mirarla y Estévez, siguiéndolo más despacio, hizo resbalar el paquete en una fracción de Segundo y volvió a levanter la mano vacía para gesticular su entusiasmo en las narices del tipo de pantalón azul que no parecía muy al tanto de lo que estaba sucediendo.
